05.08.2024

Entender y contener el riesgo de divisa en las inversiones internacionales

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Understanding and Mitigating Currency Risk in International Investments

 

Para los inversores europeos, y en especial los de la zona euro, la diversificación internacional sigue siendo una piedra angular de una gestión prudente de la cartera. Invertir dentro de la zona euro elimina el riesgo de divisa, pero salir de sus fronteras hacia otros mercados puede aportar una diversificación notable y oportunidades de crecimiento. Eso sí, este camino introduce riesgo de divisa cuando se invierte en activos que no están denominados en euros.

El riesgo de divisa, o riesgo de tipo de cambio, surge cuando los europeos invierten en valores denominados en monedas extranjeras. Representa la posibilidad de que las oscilaciones del tipo de cambio afecten al rendimiento global de una inversión, aunque el activo subyacente se comporte bien en su mercado local.

Veamos algunos destinos de inversión populares entre los europeos:

Estados Unidos

El mercado estadounidense, por su profundidad y variedad, suele ser el primer objetivo de la diversificación internacional. Sin embargo, los movimientos del tipo de cambio euro-dólar pueden afectar mucho a los rendimientos. Un euro que se fortalece frente al dólar reduciría el valor de las inversiones estadounidenses al convertirlas de nuevo a euros, mientras que un euro más débil elevaría los rendimientos.

Mercados asiáticos emergentes

a) Tailandia: el baht tailandés puede oscilar mucho frente al euro, lo que añade una capa extra de riesgo a las inversiones en esta economía de rápido crecimiento.

b) Indonesia: la rupia indonesia ha sido históricamente propensa a oscilaciones importantes, que pueden amplificar tanto las ganancias como las pérdidas para el inversor con base en euros.

c) Sri Lanka: la rupia de Sri Lanka ha vivido una volatilidad considerable, sobre todo en los últimos años, lo que convierte el riesgo de divisa en un factor de peso para invertir en ese mercado.

 

El riesgo de divisa al invertir fuera

Piense en una inversora alemana que compra una acción estadounidense denominada en dólares. Las oscilaciones del tipo de cambio del euro frente al dólar (EUR/USD) afectarían al rendimiento global de la inversión vista desde la óptica del euro. En ese caso, la inversora estaría «larga» en dólares (es decir, sería propietaria de dólares), ya que habría convertido euros a dólares para hacer la compra inicial. La conversión se produciría al tipo EUR/USD vigente en el momento de la compra.

Cuando decida vender la acción estadounidense y repatriar los fondos a Alemania, el valor en dólares de la inversión tendría que convertirse de nuevo a euros. Esa conversión se haría al tipo EUR/USD vigente en el momento de la venta.

La diferencia entre el tipo EUR/USD en el momento de la inversión inicial y el del momento de la venta se traduciría en una ganancia o una pérdida, con independencia de cómo se haya comportado la acción estadounidense. Esa es la esencia del riesgo de tipo de cambio.

Por ejemplo:

1. Inversión inicial: la inversora alemana convierte €10,000 a USD cuando el EUR/USD está en 1.20 y recibe $12,000 para invertir.

2. La acción estadounidense sube un 10% en dólares y ahora vale $13,200.

3. Si en el momento de la venta el EUR/USD se ha movido a 1.10:

  • Los $13,200 se convierten de nuevo en €12,000 (13,200 / 1.10)
  • Aunque la acción ganó un 10% en USD, la inversora ganó un 20% en EUR gracias al movimiento favorable del tipo de cambio.

En cambio, si el EUR/USD se hubiera movido a 1.30 en el momento de la venta:

  • Los $13,200 se convertirían solo en €10,153.85 (13,200 / 1.30)
  • Pese a la ganancia del 10% de la acción en USD, la inversora tendría pérdidas en euros por el movimiento desfavorable del tipo de cambio.

Ese riesgo —que los tipos de cambio se muevan de forma desfavorable mientras la inversión está denominada en moneda extranjera— es el riesgo de tipo de cambio. Es un factor clave para los inversores europeos que se aventuran en mercados fuera del euro, ya que puede afectar mucho a los rendimientos y llegar a amplificar ganancias o agravar pérdidas más allá del comportamiento de la inversión subyacente.

 

Cómo cubrir el riesgo de divisa siendo inversor europeo

Los inversores europeos que se adentran en activos no denominados en euros afrontan riesgo de divisa, que puede afectar mucho a sus rendimientos. Aquí tiene varias estrategias para contenerlo:

Cubrir el riesgo de divisa con fondos cotizados

Muchos fondos cotizados ofrecen posiciones largas (compra) y cortas (venta) en distintas monedas. Estos fondos mantienen una cesta de valores o inversiones, incluidas posiciones en divisas que ganan o pierden valor según se mueva el tipo de cambio de la moneda subyacente.

Por ejemplo, un hipotético «GiraffeShares Short USD Fund» podría buscar rendimientos que sean el inverso del comportamiento diario del dólar frente al euro. Cuando el tipo EUR/USD se moviera, un fondo así se movería en sentido contrario y ayudaría a contener la exposición de la cartera a las oscilaciones del dólar.

Ejemplo de cobertura con un fondo cotizado: Supongamos que un inversor alemán compró un activo estadounidense por $100,000 cuando el tipo EUR/USD estaba en 0.90 (es decir, le costó €90,000). Si el tipo EUR/USD subiera hasta 0.95, al convertir los dólares de nuevo a euros el equivalente sería solo de €95,000 (sin contar ganancias o pérdidas de la propia inversión). Un fondo cotizado «Short USD» ganaría con esa subida del tipo EUR/USD y compensaría la pérdida de la conversión.

Ventajas y costes de la cobertura con un fondo cotizado: Un fondo así anularía en la práctica el riesgo de divisa asociado al activo inicial. Ahora bien, el inversor debe comprar la cantidad adecuada del fondo para que las posiciones larga y corta en la divisa se correspondan una a una.

Aunque estos fondos buscan replicar el comportamiento real de las monedas en las que se centran, su rendimiento puede desviarse por el funcionamiento propio del fondo. Como resultado, no se eliminaría todo el riesgo de divisa. Además, los fondos cotizados basados en divisas pueden ser caros y suelen cobrar en torno a un 1% de comisión.

Contratos a plazo

Los contratos de divisa a plazo ofrecen otra opción para contener el riesgo de divisa. Son acuerdos entre dos partes para comprar o vender una moneda a un tipo de cambio fijado de antemano en una fecha futura determinada. Estos contratos pueden ajustarse en importe y fecha, siempre que el día de liquidación sea laborable en los dos países implicados.

Ejemplo de contrato a plazo: Supongamos que un euro equivale a 1.20 dólares estadounidenses (EUR/USD). Una inversora europea con activos en Estados Unidos planea convertir esos dólares de nuevo a euros dentro de seis meses. Puede firmar un contrato a plazo a seis meses para convertir los dólares a euros a un tipo fijado de antemano.

El intermediario de divisas le ofrece un tipo de 1.20 para vender dólares y comprar euros dentro de seis meses. Se mueva como se mueva el EUR/USD en ese plazo, la inversora podrá convertir los activos denominados en dólares a euros al tipo prefijado de 1.20.

Seis meses después, si el tipo se ha movido a 1.10 (menos favorable para la inversora europea), ella convertiría igualmente a 1.20. Por activos de $100,000, recibiría €83,333 (100,000 / 1.20) en lugar de €90,909 (100,000 / 1.10) al tipo vigente.

Ventajas y costes de los contratos a plazo: Los contratos a plazo aportan certeza al fijar un tipo de cambio y protegen al inversor de movimientos adversos. Esa protección, sin embargo, tiene el coste de no beneficiarse de los movimientos favorables.

Opciones sobre divisas

Las opciones sobre divisas dan al inversor el derecho, pero no la obligación, de comprar o vender una moneda a un tipo determinado (precio de ejercicio) en una fecha concreta o antes de ella (fecha de vencimiento). A diferencia de los contratos a plazo, las opciones no obligan a hacer la operación al vencimiento. Esa flexibilidad tiene un coste inicial llamado prima.

Ejemplo de cobertura con una opción sobre divisas: Una inversora europea con $100,000 en activos estadounidenses compra una opción para convertir ese importe a euros dentro de seis meses a un precio de ejercicio de 1.20 EUR/USD.

Dentro de seis meses pueden darse dos casos:

Caso 1: el EUR/USD cotiza a 1.15, menos favorable que el ejercicio de 1.20. La inversora ejerce la opción y convierte a 1.20, obteniendo €83,333.

Caso 2: el EUR/USD cotiza a 1.25, más favorable que el ejercicio de 1.20. La inversora deja vencer la opción y convierte al tipo de mercado de 1.25, recibiendo €80,000.

Primas de las opciones: La flexibilidad de las opciones puede salir cara. Si la prima fuera de €2,000, el tipo de cambio tendría que moverse a favor lo suficiente para cubrir ese coste. En el segundo caso, la inversora tendría que valorar si la prima de €2,000 mereció la pena a cambio de poder aprovechar el tipo más favorable.

Los inversores europeos disponen de varias herramientas para gestionar el riesgo de divisa al invertir en activos fuera del euro. La elección entre fondos cotizados, contratos a plazo y opciones depende de su tolerancia al riesgo, de su visión del mercado y de las características concretas de su cartera. Cada estrategia ofrece un equilibrio propio entre protección, flexibilidad y coste que conviene sopesar dentro de la estrategia de inversión general.

 

El papel de los tipos de cambio en el riesgo de divisa

Los tipos de cambio están en el centro del riesgo de divisa. Entender los factores que mueven los tipos ayuda al inversor a anticipar los riesgos y a responder a ellos.

Factores que influyen en los tipos de cambio

  1. Tipos de interés – Las diferencias de tipos de interés entre países pueden influir en los tipos de cambio. Unos tipos más altos atraen capital extranjero, aumentan la demanda de la moneda local y pueden hacer que se aprecie.
  2. Indicadores económicos – Datos como el crecimiento del PIB, el empleo y la inflación pueden afectar al valor de una moneda. Un buen comportamiento económico suele fortalecerla, mientras que uno débil puede llevar a su depreciación.
  3. Estabilidad política – Los países con entornos políticos estables suelen tener monedas más fuertes. La inestabilidad política, en cambio, puede provocar depreciación por la incertidumbre y la menor confianza del inversor.
  4. Especulación en el mercado – El ánimo de los inversores y la especulación pueden causar oscilaciones a corto plazo en los tipos de cambio. Los grandes movimientos de capital por operaciones especulativas pueden generar una volatilidad notable.

Vigilar la volatilidad de los tipos de cambio y responder a ella

Vigilar por anticipado y responder a tiempo a la volatilidad de los tipos de cambio es clave para gestionar el riesgo de divisa. Estos son algunos pasos que puede dar el inversor:

Vigilancia periódica

El inversor debería seguir con regularidad los tipos de cambio y los indicadores económicos que mueven las divisas. Eso ayuda a decidir con criterio y a ajustar la estrategia cuando haga falta.

Análisis de escenarios

Hacer un análisis de escenarios consiste en valorar el posible efecto de distintos movimientos del tipo de cambio sobre la cartera. Así el inversor entiende el abanico de resultados posibles y se prepara para los casos adversos.

Cobertura dinámica

La cobertura dinámica consiste en ajustar las estrategias de cobertura según las condiciones del mercado y los movimientos de las divisas. Este enfoque aporta flexibilidad y puede ayudar a sacar más partido a los instrumentos de cobertura.

 

La mirada de largo plazo en la gestión del riesgo de divisa

Aunque la volatilidad a corto plazo preocupa, mantener una mirada de largo plazo es esencial al gestionar el riesgo de divisa. A la larga, los movimientos de los tipos de cambio tienden a compensarse, lo que reduce el efecto de las oscilaciones pasajeras.

Distribución estratégica de activos

La distribución estratégica de activos consiste en fijar objetivos de inversión a largo plazo y mantener una cartera diversificada acorde con ellos. Este enfoque ayuda a gestionar el riesgo de divisa al repartir la exposición entre distintas monedas y regiones.

Paciencia y disciplina

La paciencia y la disciplina son decisivas al gestionar el riesgo de divisa. El inversor debería evitar decisiones impulsivas basadas en movimientos pasajeros del mercado y centrarse en sus objetivos de largo plazo.

 

El futuro de la gestión del riesgo de divisa

El panorama de la gestión del riesgo de divisa está cambiando con los avances de la tecnología y de los instrumentos financieros. Estas son algunas tendencias que perfilan su futuro:

Avances tecnológicos

La tecnología desempeña un papel importante en la gestión del riesgo de divisa. Los análisis avanzados, la inteligencia artificial y el aprendizaje automático se usan para prever los movimientos de las divisas y afinar las estrategias de cobertura.

Mayor uso de derivados

Se espera que crezca el uso de derivados para gestionar el riesgo de divisa. Están apareciendo nuevos instrumentos financieros y técnicas de cobertura más elaboradas, que dan al inversor más opciones para gestionar ese riesgo con eficacia.

Más acceso a herramientas de cobertura

Los inversores particulares tienen hoy mucho más acceso a herramientas de cobertura a través de plataformas en línea y servicios financieros. Esta apertura a todos permite que más inversores protejan sus carteras del riesgo de divisa.

 

Conclusión

Entender y contener el riesgo de divisa es clave para invertir con éxito fuera de casa. Con estrategias como la cobertura de divisas, la diversificación y la inversión en fondos cubiertos, el inversor puede proteger su cartera de la volatilidad de los tipos de cambio. La vigilancia periódica, el análisis de escenarios y una mirada de largo plazo refuerzan aún más la gestión del riesgo.

A medida que el panorama financiero siga cambiando, mantenerse al día de los avances tecnológicos y de los nuevos instrumentos financieros será clave para gestionar bien el riesgo de divisa. En última instancia, un enfoque anticipador y disciplinado ayudará al inversor a moverse entre las complejidades del riesgo de divisa y a alcanzar sus objetivos a largo plazo.

Invertir fuera de casa abre un mundo de oportunidades, pero también exige sopesar con cuidado el riesgo de divisa. Cuando aprenda y entienda la dinámica de los tipos de cambio y aplique estrategias sensatas para contener el riesgo, disfrutará de las ventajas de la diversificación internacional reduciendo sus posibles inconvenientes.

 

 

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