03.07.2024
Invertir en valores de pequeña capitalización: alto riesgo, alta recompensa
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¿Le apetece un trozo de la acción en el trepidante mundo de las empresas de alto crecimiento? Entonces los valores de pequeña capitalización pueden ser su billete a las grandes ligas. Estas compañías de perfil bajo, que suelen pasar desapercibidas para el gran público inversor, encierran potencial de crecimiento explosivo y de rendimientos fuera de lo común.
Pero agárrese fuerte, porque este viaje emocionante no es para cardíacos. Los valores de pequeña capitalización son famosos por su volatilidad y cargan con un perfil de riesgo mayor que el de sus hermanos más grandes y asentados. Para moverse por este terreno apasionante pero traicionero de acciones de alta recompensa, es clave comprender las fuerzas que moldean la suerte de estas compañías tan dinámicas.
Así que abróchese el cinturón mientras nos adentramos en el mundo de la pequeña capitalización. Veremos los factores que impulsan su comportamiento, los riesgos que acechan bajo la superficie y las estrategias que puede emplear para aprovechar su potencial mitigando la volatilidad que llevan dentro.
¿Qué define a un valor de pequeña capitalización?
En el mundo de la inversión en bolsa, el tamaño importa. Los valores de pequeña capitalización se clasifican según su capitalización bursátil, una medida del valor total de una empresa que se calcula multiplicando el número de acciones en circulación por la cotización actual.
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Clasificación |
Rango de capitalización |
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Megacapitalización |
$200 mil millones o más |
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Gran capitalización |
De $10 mil millones a $200 mil millones |
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Capitalización media |
De $2 mil millones a $10 mil millones |
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Pequeña capitalización |
De $250 millones a $2 mil millones |
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Microcapitalización |
$250 millones o menos |
Aunque la autoridad reguladora del sector financiero de Estados Unidos (FINRA) usa estos rangos para definir los valores de pequeña capitalización, conviene recordar que la capitalización bursátil refleja el valor percibido de una empresa, no necesariamente su valor real. El ánimo del mercado y la conducta de los inversores influyen mucho en la cotización de una acción, que a su vez determina su capitalización.
Por ejemplo, una empresa con un producto o una tecnología prometedores puede tener una capitalización mayor de lo que sus cuentas actuales sugerirían, porque los inversores apuestan por su crecimiento futuro. A la inversa, una empresa con buenos fundamentales pero con dificultades pasajeras puede ver su capitalización caer por debajo de su valor real.
Por eso, aunque la capitalización bursátil es una herramienta útil para clasificar acciones, hay que tener en cuenta otros factores —la salud financiera de la empresa, sus perspectivas de crecimiento y el terreno competitivo— para decidir con criterio.
El lado bueno de la pequeña capitalización: potencial sin explotar y joyas ocultas
Los valores de pequeña capitalización seducen al inversor con la promesa de un mañana mejor. Al ser más pequeñas y ágiles, estas empresas suelen poder aprovechar oportunidades y adaptarse a las tendencias más deprisa que las grandes. Esa agilidad, unida a su hambre de crecimiento, puede llevar sus cotizaciones a alturas notables y las hace atractivas para quien busca altos rendimientos.
Además, las pequeñas compañías pueden convertirse en objetivo de compra para empresas mayores que quieran ganar cuota de mercado o hacerse con tecnologías innovadoras. Eso puede traducirse en ganancias importantes para quien invirtió pronto, ya que las compradoras suelen pagar una prima por estos negocios prometedores.
Históricamente, los valores de pequeña capitalización han solido comportarse mejor en las primeras fases de un mercado alcista, cuando los inversores están dispuestos a asumir riesgo y buscan oportunidades de fuerte crecimiento. Esa tendencia, unida al hecho de que los grandes inversores institucionales suelen pasar por alto estas compañías por su menor tamaño, crea un posible refugio para el inversor particular que quiera descubrir joyas ocultas y aprovechar su potencial de crecimiento.
Es más, un análisis reciente apunta a que los valores de pequeña capitalización podrían estar infravalorados frente al conjunto del mercado, lo que ofrece un punto de entrada potencialmente jugoso para quien esté dispuesto a asumir los riesgos de esta clase de activo. En el panorama siempre cambiante de la bolsa, la pequeña capitalización puede ofrecer una mezcla singular de posibles recompensas y potencial sin explotar a quien se atreva a ir más allá de los grandes valores de siempre.
Fuente: S&PSmallCap 600Ⓡ
Riesgos en el terreno de la pequeña capitalización: navegar las corrientes de fondo
Aunque los valores de pequeña capitalización prometen un crecimiento notable, también traen riesgos propios que el inversor debería conocer:
- Sensibilidad a la economía. Las empresas pequeñas pueden ser más vulnerables a factores macroeconómicos como los tipos de interés altos, los ciclos económicos y los cambios en la dinámica del mercado. Su menor tamaño y su deuda a menudo mayor las hacen más frágiles ante las tensiones financieras en las fases de caída.
- Datos y transparencia limitados. Frente a las grandes compañías, las pequeñas suelen tener menos seguimiento de analistas y menos información pública, lo que dificulta al inversor investigar y comprobar a fondo.
- Mayor volatilidad. Por su menor tamaño y su presencia menos asentada en el mercado, estos valores pueden sufrir oscilaciones de precio más fuertes que los grandes. Esa volatilidad puede traer ganancias rápidas y también pérdidas abruptas, lo que los convierte en una apuesta más arriesgada para el inversor prudente.
- Dudas sobre la liquidez. Los valores de pequeña capitalización suelen tener menos acciones en circulación, lo que puede traducirse en menor volumen de negociación y horquillas más amplias entre compra y venta. Esa liquidez limitada puede dificultar comprar o vender a los precios deseados, sobre todo en momentos de tensión en el mercado.
- Menos dividendos. Las empresas pequeñas suelen preferir reinvertir sus beneficios en crecer antes que repartir dividendos entre los accionistas. Eso puede ser un inconveniente para quien busque generar ingresos con sus inversiones.
Entender esto resulta absolutamente necesario para cualquier inversor que se plantee entrar en el terreno de la pequeña capitalización. Por muy atractivas que sean las posibles recompensas, conviene acercarse a estas inversiones con cautela, investigar a fondo y valorar con cuidado su tolerancia al riesgo antes de lanzarse a este camino de inversión de alto riesgo.
Diversificar la cartera con valores de pequeña capitalización
Repartir las inversiones entre distintas clases de activos y sectores es un principio básico de la gestión del riesgo. Dentro de la bolsa, una estrategia como la diversificación puede consistir en tener acciones de sectores distintos (consumo, salud, tecnología), de distintos tamaños e incluso de distintas zonas geográficas.Este enfoque diversificado reduce el impacto que el mal comportamiento de una sola inversión tiene sobre el conjunto de su cartera.
Aunque los valores de pequeña capitalización han atravesado un periodo de peor comportamiento en los últimos años, algunos analistas ven potencial para que se recuperen y aporten valor a una cartera diversificada. Sus valoraciones relativamente bajas y su potencial de fuerte crecimiento los hacen atractivos para quien esté dispuesto a asumir algo de riesgo.
¿Cómo abrir una cuenta de valores?
Empezar en bolsa comienza por abrir una cuenta de valores, un trámite sencillo que puede hacerse en línea o presencialmente en la oficina de un intermediario.
Prepare sus papeles
Antes de empezar, reúna sus datos personales. Normalmente necesitará nombre, dirección, fecha de nacimiento, documento de identidad oficial, número de teléfono y correo electrónico.
Compare: encuentre el intermediario adecuado
Mejor para operadores experimentados
- Interactive Brokers. Conocido por su completo conjunto de herramientas, su amplísima selección de mercados de todo el mundo y sus bajos tipos en la financiación de operaciones, Interactive Brokers es un favorito entre operadores activos e inversores experimentados. Eso sí, su interfaz puede resultar abrumadora para principiantes.
Mejor para principiantes e inversores ocasionales
- Degiro. Este intermediario neerlandés ofrece una plataforma fácil de usar, comisiones bajas y una amplia selección de acciones y fondos cotizados, lo que lo convierte en un buen punto de partida para quien empieza.
- Trading 212. Con su aplicación intuitiva y su operativa sin comisiones, Trading 212 es otra excelente opción para principiantes. Además ofrece acciones fraccionadas, lo que permite invertir en valores caros con importes pequeños.
Mejor para invertir a bajo coste
- Scalable Capital. Este gestor automatizado ofrece gestión de cartera automática con comisiones bajas, una buena elección para el inversor pasivo que prefiere no complicarse.
- Trade Republic. Otra opción popular entre principiantes: Trade Republic ofrece operativa sin comisiones en acciones y fondos cotizados, junto con una cuenta de ahorro con tipos competitivos.
Otras opciones
- eToro. Conocido por sus funciones de operativa social, eToro le permite copiar las operaciones de inversores exitosos. Eso sí, conviene conocer los riesgos que conlleva copiar operaciones.
- Freetrade. Este intermediario británico ofrece operativa sin comisiones en acciones y fondos cotizados del Reino Unido, además de una selección de valores estadounidenses.
Abra su cuenta y aporte fondos
Una vez elegido el intermediario, el trámite suele ser coser y cantar. La mayoría permite abrir la cuenta en línea en pocos minutos. Puede que le pidan aportar fondos durante la solicitud, aunque también puede hacerlo más tarde. Decida qué parte de su capital quiere destinar a esta cuenta, enlace su cuenta bancaria e inicie la transferencia.
La letra pequeña
Al abrir una cuenta de valores usted firma un acuerdo legal con la firma. Ella se compromete a prestar servicios, como ejecutar operaciones y custodiar sus valores, mientras que usted se compromete a seguir sus reglas y procedimientos. Conviene leer la letra pequeña, ya que la mayoría de los intermediarios exige que los conflictos se resuelvan mediante arbitraje y no ante los tribunales.
Con su cuenta de valores lista, ya puede explorar el apasionante mundo de la bolsa y emprender su camino inversor.
¿Cómo invertir en valores de pequeña capitalización?
Una vez abierta y provista de fondos su cuenta de valores, tiene tres vías principales para entrar en el mercado de pequeña capitalización:
Fondos indexados: el camino sencillo
La vía más fácil es invertir en un fondo indexado de bajo coste, ya sea un fondo cotizado o un fondo de inversión, que replique un índice de pequeña capitalización como el Russell 2000, el S&P SmallCap 600 o el MSCI USA Small Cap Index. Así obtiene exposición amplia a un buen número de estas compañías y diversifica su inversión al instante.
Fondos activos: la elección de los expertos
Si prefiere no complicarse, valore un fondo cotizado o de inversión de gestión activa. Aquí, un gestor profesional selecciona los valores de pequeña capitalización que, según su investigación y experiencia, tienen más potencial. Esta opción puede salir más cara que un fondo indexado por las comisiones de gestión, pero da acceso a una selección cuidada de compañías con posible alto crecimiento.
Acciones sueltas: la vía de hacerlo uno mismo
Para quien disfruta investigando y analizando, construir su propia cartera de valores de pequeña capitalización puede ser gratificante. Eso sí, exige un conocimiento profundo del mercado y de cada empresa. Plantéese centrarse en pequeñas compañías infravaloradas: invertir en ellas puede traer un alto potencial de recompensa. Analice métricas como la relación precio-beneficio, precio-ventas, precio-valor contable, precio-flujo de caja y valor de empresa sobre EBITDA para localizar posibles oportunidades.
De nuevo —y no nos cansaremos de repetirlo—: investigar a fondo y reflexionar con cuidado es fundamental al invertir en valores de pequeña capitalización. Las posibles recompensas son notables, pero también lo son los riesgos.
Si diversifica su cartera, entiende las particularidades de las empresas pequeñas y elige el enfoque de inversión acorde con su tolerancia al riesgo y sus objetivos financieros, podrá moverse por este apasionante segmento del mercado con confianza. Mientras tanto, ¿por qué no invertir en algo bastante seguro, los préstamos entre particulares? Pulse abajo y empiece a ganar un 13% anual.

